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Quién le presta al solar colombiano: deuda en pesos, plazos y un año de 300 puntos básicos

John CryeFinanciamiento solar11 min de lectura

En este artículo

Resumen ejecutivo

El 30 de septiembre de 2026 la junta directiva del Banco de la República subió la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, a 12,25%. Fue el cuarto aumento del año. La tasa empezó 2026 en 9,25%, subió 100 puntos en enero, otros 100 en marzo, 75 en junio y 25 en septiembre. La inflación anual llegó a 6,2% en agosto, y los analistas que encuesta el banco esperan 6,8% para diciembre.

Ese ciclo le importa a quien tenga o esté comprando activos solares en Colombia por la forma en que se endeuda el sector. Todas las financiaciones de proyectos solares a gran escala revisadas para este artículo se pactaron en pesos, con un grupo reducido de prestamistas: Bancolombia, los bancos del Grupo Aval, BBVA Colombia, BID Invest y, sobre todo, la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Los anuncios publican el monto. Casi nunca publican el plazo ni la tasa de referencia del crédito, y esos son justamente los dos términos sobre los que actúa un año de 300 puntos básicos.

A continuación reviso qué muestra el registro público sobre quién presta, qué le hace un movimiento de tasas a un crédito en pesos, cómo se compara el plazo de la deuda con el de los contratos y qué preguntarle a un promotor sobre su deuda.

Qué muestra el registro público

ProyectoTamañoPromotorDeudaPrestamistasPlazo publicadoFuente
La Mata y La Unión (Cesar, Córdoba)252 MWSolarpackCOP 656.000 millonesBID Invest (COP 457.000 millones), Bancolombia (COP 199.000 millones)NoPV Tech, nov. 2022
Shangri-La (Tolima)201 MWpAtlas Renewable Energy, IsagenCOP 473.770 millonesBID Invest, BancolombiaNoBID Invest, sep. 2024
Puerta de Oro (Cundinamarca)360 MWPatria, AshmoreMás de COP 1 billónBancolombia, Banco de Bogotá, Banco de Occidente, FDNTramo FDN de COP 203.000 millones: 16 añosPortafolio, nov. 2024; Cuatrecasas, mar. 2025
Guayepo III y Atlántico (Atlántico)360 MWacEnel ColombiaUS$200 millones, crédito corporativoBEI, con garantía de SACE sobre la mitadNoBEI, nov. 2025
El Campano (Córdoba)128,8 MWdcAtlas Renewable Energy, IsagenCOP 292.100 millones, más una línea de cartas de crédito por COP 58.380 millonesBBVA Colombia, FDN (cerca de 50%)NoFDN vía Finance Colombia, abr. 2026
Chicalá (Atlántico)13 MWpVerano EnergyCOP 37.481 millonesFDN (100%)Hasta 14 añosValora Analitik, may. 2026
Puertos de Santander (Santander)250,8 MWpPatria, AshmoreCOP 230.000 millones de la FDN; COP 300.000 millones comprometidos aparte por el Banco de BogotáFDN, Banco de BogotáCrédito FDN: 5 añosPortafolio, sep. 2026

De la tabla salen tres conclusiones.

La deuda está en pesos. Todas las financiaciones de proyecto de la tabla están denominadas en COP, incluidos los tramos de BID Invest. Que un multilateral preste en moneda local es coherente con los ingresos: la bolsa, los contratos bilaterales y la energía subastada se pagan en pesos, como explicamos en cómo vende energía el solar colombiano. Calzar la moneda de la deuda con la de los ingresos saca el descalce de la sociedad del proyecto y lo traslada al inversionista. Un accionista en dólares convierte cada distribución a la tasa de cambio del día en que la recibe, que es el problema de fondo en riesgo cambiario y la oportunidad solar en Colombia. El único crédito en dólares de la tabla fue al balance corporativo de Enel Colombia, y la agencia italiana de crédito a la exportación garantiza la mitad.

La FDN está en casi todas las operaciones recientes. De las cinco financiaciones de la tabla fechadas en 2025 o después, la FDN prestó en cuatro, con un papel distinto en cada una: cerca de la mitad de la deuda junto a BBVA en El Campano, la totalidad en Chicalá, un tramo a 16 años en Puerta de Oro y un crédito a cinco años en Puertos de Santander. También canaliza recursos concesionales. En 2025 firmó con el Banco Interamericano de Desarrollo un crédito externo por US$138,5 millones que combina capital ordinario del BID con recursos de los Fondos de Inversión en el Clima, y pv magazine informa que Puerta de Oro usó esos recursos. Para una banca de desarrollo, estar en cuatro de cinco operaciones es el mandato cumpliéndose. Para el mercado, quiere decir que un solo balance respalda buena parte de la deuda nueva del sector, y que el apetito de la FDN incide en la velocidad con que el pipeline llega al cierre financiero.

El plazo es el dato que casi nadie publica. Solo tres de las siete financiaciones de la tabla tienen un plazo publicado, y va de 5 a 16 años. Los contratos que respaldan las plantas son más largos. El Campano tiene un PPA a 15 años con Isagen en modalidad pague lo generado y 20 años de ingresos por cargo por confiabilidad. Puertos de Santander tiene PPAs de largo plazo con AES Colombia, Nitro Energy y BTG Pactual, además de obligaciones de energía firme a 20 años.

Qué le hacen 300 puntos básicos a un crédito en pesos

En Colombia los créditos bancarios en pesos suelen pactarse como un margen sobre el IBR, el indicador de referencia del mercado interbancario en pesos, que sigue de cerca a la tasa de política. Cuando el Ministerio de Minas y Findeter abrieron en 2024 financiación para parques renovables municipales, por ejemplo, la línea de Findeter que se ofreció partía de IBR + 0,7% mes vencido, con plazos de hasta 10 años. Cuando sube la tasa de política, todo crédito atado al IBR sin cobertura se reajusta en su siguiente fecha de reprecio.

Tome un crédito senior ilustrativo de COP 300.000 millones, del orden del de El Campano, a IBR más un margen y sin ninguna cobertura. Un alza de 300 puntos básicos en el IBR le suma cerca de COP 9.000 millones de intereses al año. Es aritmética sobre un crédito hipotético. No describe a El Campano ni a ningún otro proyecto mencionado, cuyos términos de tasa no son públicos.

Los ingresos van a otro ritmo. Los contratos de energía en Colombia suelen indexarse a la inflación; los de la subasta de 2019, por ejemplo, se ajustan cada mes con el índice de precios del productor (IPP). En un ciclo completo, inflación y tasa de política se mueven juntas. Dentro de un mismo año pueden separarse: los intereses de un crédito sin cobertura se reajustan en semanas, y un ingreso indexado a la inflación se pone al día con rezago. Esa brecha recae sobre el índice de cobertura del servicio de la deuda (DSCR), la prueba que aplican los prestamistas antes de autorizar que salga caja del proyecto.

Para el inversionista de capital, ahí se suelen notar primero las tasas altas. Un DSCR por debajo del nivel de bloqueo frena las distribuciones mucho antes de acercarse a un incumplimiento, y la caja que se iba a repartir se queda en la sociedad del proyecto. El recorrido que hace una distribución una vez liberada, desde la retención en la fuente hasta el registro y la monetización de divisas, está en sacar el dinero.

La protección habitual es un swap de tasa de interés que convierte el IBR en tasa fija, y la fecha en que se pactó pesa tanto como el hecho de tenerlo. Un crédito cubierto al cierre financiero en 2024 o 2025 fijó su costo antes de las alzas de este año. Uno que se cubre por tramos a medida que desembolsa durante la construcción ha ido fijando su tasa en plena subida. Si el swap es más corto que el crédito, los años descubiertos se reajustarán más adelante, a tasas que hoy nadie conoce. Dos créditos con el mismo margen pueden terminar con costos totales muy distintos.

El plazo de la deuda frente al del contrato

En el artículo de agosto sobre las rutas de ingreso preguntábamos quién asume la cola comercial cuando el contrato de energía es más corto que el crédito. Algunas operaciones de 2026 plantean la pregunta al revés. El crédito de la FDN a Puertos de Santander, anunciado el 10 de septiembre, es a cinco años, frente a obligaciones de energía firme a 20. Seis días después, el Banco de Bogotá anunció un compromiso de COP 300.000 millones para la misma planta sin publicar su plazo, así que la estructura completa puede ser distinta. Tal como se publicó, un tramo a cinco años sobre un activo con una obligación a 20 da por hecha una refinanciación, a las tasas y con el apetito de los prestamistas que haya dentro de cinco años.

El riesgo de recontratación depende del precio de la energía. El de refinanciación depende del precio del dinero. Un modelo para un activo solar colombiano debería mostrar ambos, con la tasa de refinanciación supuesta al lado de la tasa de política vigente, para que quien lo lea vea la distancia entre las dos.

Cuando el activo cambia de dueño

Puerta de Oro entró en operación comercial en julio de 2026. El 21 de septiembre Isagen anunció la compra del 100% del proyecto a Patria (75%) y Ashmore (25%), en efectivo y sujeta a las aprobaciones regulatorias. Los créditos de proyecto suelen exigir el consentimiento de los prestamistas para un cambio de control, o el prepago cuando ocurre. Quien compra una planta en operación en Colombia compra también los términos de su deuda, incluida la parte de la tasa que quedó fija o variable al cierre.

La misma operación deja ver una concentración. Isagen es copromotor de Shangri-La y de El Campano con Atlas, es el comprador de la energía de El Campano a 15 años y ahora compra Puerta de Oro. Cinco de las siete financiaciones de la tabla involucran a Isagen, a la FDN o a ambas. Un portafolio solar colombiano puede verse diversificado por predio y por departamento y, aun así, depender en su crédito de unas pocas instituciones.

Qué revisar en la debida diligencia

  1. Por cada tramo: moneda, prestamista, monto, plazo y perfil de amortización. Si algún tramo está en dólares, pregunte quién asume la conversión a pesos y a qué costo.
  2. Sobre qué tasa flota el crédito, qué porción está cubierta a tasa fija, en qué fecha y a qué tasa se pactó el swap, y si el swap cubre todo el plazo del crédito.
  3. Los niveles de bloqueo e incumplimiento del DSCR, y la holgura con una tasa de política de 12,25%, no con la del caso base.
  4. Si el crédito es más corto que los contratos: la fecha de refinanciación, la tasa supuesta y quién asume la diferencia si las tasas están más altas.
  5. En cualquier tramo de banca de desarrollo o concesional, las condiciones de reporte y desempeño. El crédito del BID que firmó la FDN en 2025 la hizo entrar en BID Clima, un piloto que otorga recompensas ligadas al impacto climático de los proyectos que financia; pregunte qué obligaciones de reporte le trasladan al proyecto.
  6. Las cláusulas de cambio de control y de cesión, y si una venta requiere el consentimiento de todos los prestamistas o de una mayoría.
  7. Los nombres detrás del caso de deuda: quién compra la energía, quién emite las cartas de crédito y cuántas veces se repiten esos nombres en el portafolio.

Qué vigilar

Hasta 2027 sigo tres cosas. Primero, la trayectoria de la tasa de política. En su comunicado de septiembre, el banco reportó que la inflación esperada por los analistas a dos años bajó a 4,0%, aunque la esperada para diciembre subió a 6,8%. El mercado descuenta un alivio más adelante, y todo supuesto de refinanciación depende de cuándo llegue. Segundo, la capacidad de la FDN, que está en cuatro de las últimas cinco operaciones revisadas aquí. Tercero, los primeros cierres financieros de los 995 MW solares adjudicados en la subasta de julio. Esos proyectos tienen que endeudarse a tasas de 2026 contra contratos que empiezan a pagar el 1 de enero de 2030, y las condiciones que consigan mostrarán cuánto les cobran los prestamistas por esa espera.

Sobre Nuentero

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